sábado, 17 de noviembre de 2012

Nuestro futuro.

Nuestro futuro. Dos palabras.
Nuestro--> Pronombre posesivo, masculino, singular.
Futuro--> Sustantivo común, masculino, singular.
Así es como analizamos dos simples palabras morfológicamente pero, ¿Alguien se ha parado a pensar que nos suponen estas dos palabras?
Para mí supone una ojeada a lo que el destino nos depara. Una ojeada nula, por el simple hecho de que no estamos dotados para observar lo que el futuro nos tiene preparado. Yo, siempre le he temido al futuro. Nunca supe pensar en lo que será mi vida al cabo de unos años. Sigo siendo incapaz de ello. No sé que es lo que quiero estudiar. No sé a dónde quiero ir. No sé con quien quiero ir. No sé que quiero ser y tampoco sé quien quiero ser dentro de un tiempo. Por eso me asusta el futuro. Crea una confusión en mi cabeza que aunque no lo quiera siempre va a estar ahí. Pero, esa niebla, quiero disiparla yo. Haber, me explico. No quiero que me planifiquen el futuro. Lo que quiera que pase con mi vida, es cosa mía. Quiero ganarme yo mi propio futuro. Quiero ser yo la que decida lo que hacer. La que decida si estudiar o suspender. Quiero ser yo la que se gane cualquier trabajo. Porque quiero ser yo la que se lleve el mérito de lo que he conseguido en la vida. No me cabe en la cabeza como una persona puede soportar que se lo den todo hecho. Está bien que te ayuden, pero no está bien que te lo paguen todo, que te lo regalen todo. Porque estamos haciendo que otras personas carguen con nuestras responsabilidades. Yo, por ejemplo, odio que me paguen algo teniendo yo la responsabilidad de cuidar de mis ahorros. Es mi responsabilidad guardar bien mi dinero y administrármelo bien, por lo tanto, si pierdo cualquier cantidad de dinero, no puedo permitir que alguien me la pague, porque sencillamente no sería justo. Aunque yo siempre estoy dispuesta a pagar por alguien, nunca permitiré que paguen por mi.
Con todo esto quiero llegar a que nuestro futuro, depende de nosotros y no de los demás.